Información del ponente
Dr. Ingeniero Industrial
Licenciado en Medicina Holística por la Universidad del Sur de México
Técnico Superior en Medicina Tradicional China
Diplomado en Osteopatía
La Energía, el Qi es un concepto fundamental en MTC. El Qi, la Energía, es de difícil definición. Podemos percibir y describir sus efectos: calentar, mover, transformar, sostener, … Cuando se habla de energía en términos físicos, por ejemplo, la energía calorífica se genera por fricción mecánica o por transformación de la materia, y se transmite por conducción, convección y radiación. La energía mecánica se transmite por esfuerzos directos o por vibraciones. Podríamos considerar otras formas de energía como la electromagnética, radiante, y otras más sutiles relacionadas con la biología y los seres vivos.
En esta presentación abordaremos un aspecto fundamental del Qi, como se mueve, como se transporta a todas partes del cuerpo. En la teoría básica de MTC se expone que el Qi se mueve por los Meridianos para alcanzar a todo el organismo.
Para ello vamos a resumir algunos de los procedimientos que la MTC y la Osteopatía utilizan para restaurar el normal flujo del Qi.
El Tuina y el Chi Kung , así como diversas técnicas osteopáticas, trabajan para recuperar la movilidad articular y la elasticidad muscular correctas. Diversos estudios sobre la estructura anatómica de las zonas correspondientes a los puntos acupunturales manifiestan cierta singularidad en el tejido conjuntivo.
El movimiento del Qi a través de los Meridianos, a diferentes profundidades, puede tener su correspondencia con los movimientos fisiológicos que describe la Osteopatía:
– movimiento respiratorio primario, que moviliza el líquido cefaloraquídeo, involucrando a la duramadre, sistema nervioso central.
– movimiento respiratorio secundario, correspondiente a la respiración pulmonar, afectando a los músculos a partir del movimiento diafragmático .
– latidos cardiacos que se transmiten por el tejido arterial, que se utilizan en MTC , en diversas partes del cuerpo, para el diagnóstico.
– movimiento de los órganos internos, por ejemplo, en la digestión.
– Movimientos conscientes e inconscientes de los músculos, para andar, comer, mirar, sujetar,…
Todos estos movimientos, se interconectan, se influencian mutuamente, mediante la red integrativa que es el tejido conjuntivo. Si el organismo está en equilibrio este movimiento interno se refleja en la parte exterior del cuerpo mediante movimientos armónicos y sutiles de todas las estructuras y, también, a través de la consistencia tisular a la palpación.
La comprensión y percepción de estos movimientos nos permite identificar los puntos/zonas que tenemos que tratar para armonizar el movimiento de todas las estructuras y, así, restaurar el flujo adecuado del Qi.
La exposición se complementa indicando, según la experiencia clínica, cuales son algunas zonas en las que frecuentemente se encuentran los focos responsables de los desequilibrios mecánicos (que son los que podemos tratar mediante técnicas manuales y acupunturales), siendo los que alteran el normal flujo del Qi, y que a menudo se manifiestan en dolencias musculo-esqueléticas y, dado que los órganos internos están ligados a la estructura musculo – conjuntivo – esquelética, también en afecciones internas.